VUÉLVETE IMPARABLE 2 – PARTE 3

  • VUÉLVETE IMPARABLE 2 – PARTE 3

    Posted by Gino Carpentieri on 14/05/2021 at 08:07

    LA FALTA DE ACCIÓN CREA INFELICIDAD
    Tenemos dos enfermedades importantes que matan literalmente nuestras vidas. Estas son la “excusitis” y la “mañanitis”.
    Recuerda que la gente de éxito toma decisiones rápidas y no las cambia, y que el éxito rápido depende de las decisiones rápidas.
    Cuando alguien te dice “ya me lo pensaré” ya sabes que no lo hará. No porque sea él, sino porque no toma decisiones. Es curioso como nuestro vocabulario afecta a nuestra manera de proceder en la vida. Muchas veces soltamos esas palabras de manera automática, sin ni siquiera cuestionarlas. Estamos condicionados para, sea lo que sea que tengas que decidir, decir “ya me lo pensaré”.
    Y más curioso resulta el hecho de que, al adoptar el vocabulario de otra persona, adoptamos también su forma de sentir y de actuar. Cuando modelas la forma de hablar de alguien a quien admiras, pareciera como si el personaje te poseyera.
    Cambia tu fisiología, la forma en que te sientes y el desempeño que tienes.

    Tu PODER PERSONAL se ve influido también por el vocabulario que utilizas para describir tus experiencias.

    Aumenta tu vocabulario, la intensidad y el tono con que las dices, para describir experiencias positivas en tu vida. Disminuye tu vocabulario, la intensidad y el tono, para describir situaciones negativas de tu vida.

    Aquello a lo que le prestas atención y le asocias intensidad emocional, tenderá a crecer en tu vida.

    ¿Cómo podemos utilizar el poder de las palabras para aumentar nuestro poder
    personal?
    La respuesta está en LOS DECRETOS.
    ¿Alguna vez hablas contigo mismo?
    ¿Alguna vez hablas contigo mismo… en voz alta?
    Todos nosotros nos hipnotizamos con nuestras propias palabras. Utilizamos las mismas expresiones para comunicarnos con nosotros mismos, que nos llevan a los mismos estados emocionales una y otra vez, llevándonos a los mismos resultados.
    Tú ya tienes un hábito de hablarte a ti mismo y éste se retro-alimenta cada vez y se hace más y más fuerte. Esos hábitos de comunicación interna, están trabajando a favor de aumentar tu poder personal, o en contra de eso.
    Si estás confiado en ti mismo, tienes amor propio y autoestima y confías plenamente en tus capacidades, entonces tu PODER PERSONAL está a un alto nivel. Ya tienes una estrategia para ello, y entre otras cosas, utilizas tu vocabulario, aunque quizás lo hagas de forma inconsciente.

    Los DECRETOS tienen un poder inigualable, pues crean la certeza y la intensidad emocional necesarios para vivir una vida extraordinaria. Todo lo que digas con intensidad emocional, se convierte en una realidad para ti. Sencillamente, lo crees, y por lo tanto, lo creas.
    Repetir tus decretos con la suficiente intensidad y el número de veces adecuado, durante el tiempo adecuado, creará esas conexiones neuronales nuevas, que te llevarán a vivir la vida que mereces.
    Voy a darte algunas pautas para hacer tus DECRETOS:

    1-Involucra tu corporalidad.
    Las palabras deben ir vinculadas por tanto a una corporalidad en concreto. Por ejemplo, si estás diciendo algo que es bueno para ti, pero lo haces sin intensidad y tu cuerpo pareciera que está aburrido, entrarás en conflicto interno.
    Tu cuerpo debe ir alineado con lo que dices, en el tono en que lo dices y de la forma
    en que lo hagas.

    2-Dale intensidad emocional.
    La neurociencia demuestra que el elemento esencial en el aprendizaje es la emoción.
    La neurociencia cognitiva ya nos indica, a través del estudio de la actividad de las diferentes áreas del cerebro y sus funciones, que sólo puede ser aprendido aquello que te llama la atención, aquello que amas, aquello que genera emoción y que sobresale de la monotonía.
    Tu atención genera aprendizaje, y generalmente nos llama la atención aquello que nos produce placer (recompensa) o dolor (castigo).
    La neuroplasticidad, en mi opinión, es el descubrimiento del siglo, porque ya sabe que los resultados de nuestras vidas son el 90% psicología y sólo un 10% mecánica.
    Sabemos que nuestros comportamientos dependen de lo que ocurre en nuestros cerebros y las conexiones que hacemos entre ellos, unidos a la emoción adecuada, y que llevados a la categoría de hábitos, se convierten en rituales diarios que nos llevan a unos resultados o a otros.
    Por tanto, descubrir que nuestro cerebro es capaz de generar nuevas conexiones y cambiar las antiguas, a pesar de la edad, hasta el día de nuestra muerte, abre una ventana nueva de posibilidades. Ahora sabes que el cambio es posible, y que la edad no es un factor.
    Mientras digas tus decretos dilos como si fueran un hecho. Imagina que eso es real ahora. No creas que lo estás construyendo sino cree que ya lo posees. Que ya tiene lo que decretas.
    Recuerda que nuestras experiencias del mundo las etiquetamos en forma de palabras y que esas palabras las unimos en oraciones que llevan una creencia implícita que refuerza nuestro modelo del mundo, el cual nos lleva siempre a los mismos resultados.
    Con el descubrimiento de la neuroplasticidad, ahora sabemos que podemos crear nuevas conexiones neuronales que nos permitan tener una mejor interpretación de lo que suceden nuestras vidas.

    3-Crea una imagen mental.
    Durante los decretos crea en tu mente una imagen mental que represente aquello que estás decretando y hazla grande, brillante y llena de color. Cuanto más real sea y más sientas que lo que dices es cierto, antes crearás las conexiones.
    Volveremos más tarde a los decretos y te mostraré cuando utilizarlos… Este puede, y de echo va a ser, el mejor momento de tu vida si aprendes a controlar tus estados emocionales, re-programas tu mente para lograr lo que deseas y modelas a alguien exitoso.
    Vayamos ahora a trabajar en tu mente. Ese mecanismo tan desconocido, pero con el potencial de cambiar tu mundo.

    TU MENTE SUBCONSCIENTE
    Imagina un proyector de cine y una pantalla. La película que haya en ese proyector
    determinará la imagen que se refleja en la pantalla, ¿verdad?
    Pues bien, el proyector es tu mente y la pantalla es tu vida. Y por alguna extraña razón, las personas tratan todo el tiempo de cambiar su vida, cuando lo que tienen que cambiar es su mente. Es como ir a la pantalla e intentar borrar lo que aparece en ella. ¡Es absurdo! Lo que aparece en la pantalla es sólo un reflejo de lo que hay en el proyector.
    Vayamos pues a cambiar la película de tu proyector para que se refleje en la pantalla de tu vida exactamente aquello que deseas.

    Este capítulo tiene el propósito de identificar ese error crítico y cómo podemos cambiar el modo en que utilizamos nuestro cerebro para poder obtener los resultados que queremos.
    El cerebro humano es la máquina más potente que existe. Contiene una red de unos 170.000 kilómetros de capilares y más de 100.000 millones de neuronas con la capacidad de desempeñar más de 10 cuatrillones de operaciones por segundo.
    Imagina toda la red de telefonía por cable en el mundo. Pues tu cerebro tiene toda esa capacidad, ¡en una sola neurona!
    Mientras lees estas páginas, más de 10 millones de neuronas han muerto en tu cerebro y se han creado otros 10 millones más. Tu cerebro no ha parado de desechar información y de crear nuevas conexiones para poder abastecer la nueva. Y sin embargo, lo has ignorado porque todo eso sucedió a niveles subconscientes.

    Tu cerebro es el órgano rey, y consume un 20% del oxígeno que respiras, más del 25% del flujo sanguíneo, un 30% del agua que tomas y más el 40% de los nutrientes que llegan a través de tu
    alimentación. Es decir, entre todos los órganos del cuerpo, ¡el cerebro consume entre
    el 20 y el 40% de todos los recursos!
    Nuestro cerebro se divide en varias partes: Lóbulo frontal, neocórtex, corteza motora, lóbulo parietal, lóbulo occipital, cerebelo, portero y lóbulo temporal. Cada una de estas partes controla una función, pero básicamente lo que tienes que saber es que estos aspectos corresponden a dos divisiones: cerebro consciente y cerebro subconsciente.
    La forma en cómo interactúan estas dos partes entre ellas y en relación a tu mundo
    externo, es el principal causante de tus sueños o de tus fracasos. Todo lo que captamos, lo hacemos a través de los sentidos y nuestro cerebro lo interpreta. Si yo te pregunto ¿con qué ves? Es probable que me contestes “con los ojos”, pero no es cierto. Tus ojos captan la información, es como llevar gafas, no ves con ellas, sino a través de ellas. En realidad ves con tu cerebro. Todo es interpretado, por esa razón, dos personas pueden “ver” cosas distintas ante una misma situación. Los ilusionistas lo saben bien. Cuando un mago hace uno de sus trucos, tus ojos captan la información, pero tu cerebro la desecha. Por eso te parece sorprendente.
    Cinco ranas en la orilla de un río y una de ellas decide saltar. ¿Cuántas quedan? Si respondiste 4 ¡perfecto! Tu cerebro analítico funciona a la perfección.
    Lamentablemente el hecho de que una de las ranas decidiera saltar no significa que lo hiciera. Tendemos a pensar que cuando comprendemos algo, lo pensamos, lo imaginamos, lo planeamos, lo decidimos y tendemos a hacerlo. Sin embargo, en la mayoría de los casos no es así.
    Damos por sentado, que nuestra mente consciente es la que decide, la que tiene el control, la que hace que las cosas sucedan. ¡Pero es falso! Y lo más sorprendente es que sigamos pensando así, a pesar de la cantidad de pruebas que evidencian lo contrario. A principios de año, los gimnasios están llenos de buenas intenciones que duran, un día, dos días o una semana. Pero nunca se terminan.
    Cuantos libros sin terminar de leer. Cuantos compromisos a medias. Cuantos sueños sin cumplir a pesar de haberlo decidido.
    La mente consciente toma el control de las decisiones que tomamos… ¡en el momento actual!, pero lamentablemente, no controla las cosas a largo plazo. La mente consciente puede ser el coche, pero en realidad es la gasolina quién hace que el coche avance. La realidad es que nuestra mente consciente ejerce un control de sólo el 2-4% sobre nuestras acciones.
    La mente consciente ejerce un control en la toma de decisiones, pero lo hace a muy corto plazo. A pesar de su brillantez, la mente consciente está muy limitada.

    ¿Alguna vez alguien te dijo “voy a cambiar” o “voy a lograr algo” y no lo hizo?
    Confían esa decisión a su cerebro consciente, pero su cerebro subconsciente quiere otra cosa. Si te has decepcionado por la capacidad de tu cerebro consciente, te maravillarás cuando conozcas las capacidades de tu cerebro subconsciente.
    Así cómo tu cerebro consciente pierde la atención cada 6 o 10 segundos, ¿tu cerebro subconsciente sabes cuando lo hace? Nunca. Nunca pierda la atención a su objetivo. Es permanente y constante, cuando tiene un objetivo se enfoca en él, y no para hasta lograrlo. Por eso la tercera fuerza para volverte imparable es el re acondicionamiento de tu cerebro. Cuando consigas que tu cerebro subconsciente acepte esa orden, no te quedará otra opción que lograr el resultado que deseas.
    El centro de tu poder reside en tu cerebro subconsciente. Ahí es dónde descansan tus hábitos y echan raíces tus logros y fracasos. Utilizas tu mente consciente para definir y estructurar tus objetivos y metas. Eso hicimos en la segunda fuerza: TU DIVINA OBSESIÓN. Ahora vamos a re-acondicionar tu cerebro subconsciente para que cumpla la orden.

    Gino Carpentieri replied 1 year, 1 month ago 1 Member · 0 Replies
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